El corte por chorro de agua es un proceso de mecanizado versátil utilizado en una amplia gama de materiales, entre los que se incluyen los metales. La principal diferencia entre el corte por chorro de agua y otros métodos es que es un proceso no térmico. Es un método mecánico que, en lugar de calor, utiliza procesos de erosión física y de desgaste a alta velocidad para eliminar el material.
La capacidad para cortar metales gruesos se debe a la velocidad supersónica del chorro de agua, que sale de la boquilla a una velocidad superior a la del sonido. Para poder procesar una gama más amplia de materiales duros, se añade al chorro de agua un material abrasivo, generalmente granate triturado. Seguro que está familiarizado con el granate, ya que es el mineral que le da al papel de lija su textura rugosa.
A presión extrema, estas partículas abrasivas impactan el material a gran velocidad y erosionan el metal. Mientras que los sistemas de chorro de agua estándar suelen funcionar a una presión de alrededor de 380 MPa, los sistemas modernos de alto rendimiento pueden alcanzar presiones de hasta 620 MPa.
Debido a que el material se elimina gradualmente y se enfría mediante la corriente de agua, las temperaturas permanecen bajas, lo que elimina el riesgo de aparición de una zona afectada por el calor (HAZ). Esto garantiza que el chorro de agua permanezca estable durante todo su recorrido, permitiendo conseguir un corte limpio y recto en todo el espesor del material.
